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Dean Martin - Gentle on my mind


It’s knowin’ that your door
is always open and your path
is free to walk,
that makes me tend
to leave my sleepin’ bag
rolled up and stashed
behind your couch,
and it’s knowin’ I’m not shackled
by forgotten words and bonds,
and the ink stains
that have dried upon some line,
that keeps you in the back roads
by the rivers of my memory,
that keeps you ever gentle on my mind.

It’s not clingin’ to the rocks
and ivy planted on their columns,
now that bind me,
or something that somebody said
because they thought we fit
together walkin’,
it’s just knowing that the world
will not be cursing or forgiving
when I walk along
some railroad track and find
that you’re movin’ on the back roads
by the rivers of my memory
and for hours you’re just gentle on my mind.

I dip my cup of soup back
from a gurglin’ cracklin’ cauldron,
in some train yard,
my beard a rustlin’ coal pile,
and a dirty hat pulled low
across my face,
through cupped hands ’round a tin can
I pretend to hold you to my breast and find
that you’re waitin’ from the back roads
by the rivers of my memory,
ever smilin’, ever gentle on my mind.


Se sabe que tu puerta
está siempre abierta y tu camino
está libre para pasar,
eso me hace inclinarme
a dejar mi saco de dormir
enrollado y oculto
detrás de tu sofá,
y es evidente que no estoy encadenado
por promesas olvidadas y contratos,
y las manchas de tinta
que se han secado sobre alguna línea,
que te mantienen en las carreteras secundarias
por los ríos de mi memoria,
que te mantienen siempre agradable en mi mente.

No hay que aferrarse a las rocas
y a la hiedra plantada en sus columnas,
ahora eso me ata,
o algo que alguien dijo
porque pensaron que tú y yo encajábamos
bien juntos al pasear,
es muy evidente que el mundo
no desaparecerá maldiciendo o perdonando
cuando camino a lo largo
de alguna vía de tren y encuentro
que tú te estás moviendo por carreteras secundarias
por los ríos de mi memoria
y por horas tú estás dulce en mi mente.

Sumerjo mi taza de sopa
en una gorgoteante y crepitante caldera,
en alguna yarda del tren,
mi barba un crujiente montón de carbón,
y un sombrero sucio encajado
a través de mi cara,
con las manos ahuecadas alrededor de una lata
hago como que te abrazo junto a mi pecho y encuentro
que tú estás esperando en las carreteras secundarias
por los ríos de mi memoria,
aún sonriendo, aún tierna en mi mente.