Quebrada XIX
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Se sume en la tristeza, la anexa a su cotidiano devenir. Casi no se da cuenta que sus ojos se han vuelto grises, que la lágrima está latente. Quebrada transita con valentía el resto del camino. Cada amanecer le brinda un toque de esperanza cuando se dispone a buscar las piezas que se han perdido bajo algún pesado mueble. La palabra hiriente la hacer retornar al pasado, comprende que será imposible la tarea, que es difícil mover el mueble, que sola no podrá... que su rompecabezas seguirá desarmado.
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