Quebrada III
|
Mírame, ésta soy yo, la que te observaba calladamente mientras sembrabas en su cuerpo los más desgarradores paisajes. Mírame, ésta soy yo, la que rutinariamente enceguecía de llanto por saberte distante. Ésta que despierta ciega, que se siente despojada, que alienta el mortal pasaje para terminar de armar el final de la desidia con que tu voz alentó la llamarada. Mírame, ésta soy yo, mujer rota que camina incierta escuchando el tañer de las campanas.
|