Para Kum
Todas las mañanas despierta sin sentir su piel en el
abrazo deseado e imposible. Se llena de añoranzas
-llora-. La busca en todas partes. No hay nada que suplante la
sangre...
Esta mujer -llanto- escarba con la necesidad de encontrar en cada figura, en cada frase, en cada beso a
su niña...
En este trecho que es la vida -viajante solitaria- hay un
lugar fecundo y tibio para abrazar ese cuerpo y besar sus lágrimas, consolar sus heridas y entregar el alma.
Esta mujer rota armará sus páginas y cual libro nuevo
reirá por nada.
Elisabet Cincotta
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