Para entenderlas
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Aquí están las treinta cosas que los hombres nunca entenderán acerca de las mujeres: El síndrome premenstrual. La frustración femenina debido a que su cabellera les juega una mala pasada y no logran asentar su pelo. El que después de haber ordenado una ensalada con una salsa baja en calorías, ella decida robarle las papitas fritas de su plato. El que ella se ponga a llorar como una magdalena en medio de lo que él considera el curso normal de una conversación. El que ella quiera besarse y abrazarse, pero nada más. El que una mujer necesita, por lo menos, diez capas de lápiz labial. El que las mujeres vayan de compras sin nada específico en mente por comprar. Las pestañas postizas, las uñas postizas y cualquier otro postizo. El que quieran saber todo acerca de las antiguas enamoradas de su pareja, pero no quieran conocerlas jamás. Esa imperiosa necesidad de querer saber qué va a usar todo el mundo para la fiesta, antes de empezar a vestirse. El que se sientan obesas cuando han subido un kilo. El que se depilen las cejas. El que ellas pasen del grito de una loca, al llanto de una niña y a la calma de un témpano de hielo en el lapso de, tan sólo, sesenta segundos. El que se maquillen completamente cuando solamente van a salir a comprar el pan y la leche. La increíble necesidad de las mujeres de ir al baño en grupo. Su pasión por arreglar encuentros amorosos y conseguirles novios a sus amigas. El que ellas puedan quedarse viendo un solo canal en la televisión sin cambiarlo ni siquiera durante los comerciales. El concepto de ropa diurna y ropa nocturna. El hecho de que no se puedan lavar la cara y el cuerpo con el mismo jabón, o que no se puedan poner la misma crema en todo el cuerpo. El que ellas compren un CD para escuchar solamente una canción una y otra vez. El que no sea suficiente preguntarles qué desean para su cumpleaños. El eterno deseo femenino de discutir y analizar la relación de pareja. El que no puedan utilizar el mismo vestido en dos fiestas en las que estarán los amigos de siempre. El que las mujeres se mueran por ir a la peluquería cuando tienen una fiesta y siempre regresen inconformes; pero para la siguiente fiesta lo vuelvan a hacer. El que no quieran tomar una pastilla cuando les duele algo. El que aunque tengan frío no se pongan un saco porque no les combina con lo que llevan puesto. El por qué se tardan tanto en peinarse con secador y cepillo si lo último que hacen es pasarse la mano y despeinarse. El que puedan reunirse con las amigas 5 días seguidos y sigan teniendo cosas nuevas que contarse. Que salgan al centro comercial porque tienen que comprarse unos zapatos urgente, y regresen con un vestido, y sin los zapatos. Que puedan usar algo sólo porque está de moda y quejarse porque todo el mundo se ve igual.
Para hacer feliz a una mujer sólo se necesita ser amigo, compañero, amante, hermano, padre, maestro, educador, cocinero, carpintero, mecánico, plomero, decorador de interiores, estilista, electricista, sexólogo, gineco-obstetra, psicólogo, psiquiatra, terapeuta, audaz, organizado, buen padre, muy limpio, simpático, atlético, cariñoso, atento, caballeroso, inteligente, imaginativo, creativo, dulce, fuerte, comprensivo, tolerante, prudente, ambicioso, capaz, valiente, decidido, confiable, respetuoso, apasionado, madrugador, cumplido, que le guste ir de compras, que no ponga problemas, que no sea una carga, que no sea mirón, que no sea perro, y, sobre todo, muy solvente. De la misma forma hay que poner atención en no ser celoso pero tampoco desinteresado; llevarse bien con su familia, pero no dedicarles más tiempo que a ella; darle su espacio, pero mostrarse preocupado por dónde estuvo; y muy importante: no olvidar las fechas de cumpleaños, aniversario de novios, de boda, graduación, santo y menstruación. Desgraciadamente, el cumplir al pie de la letra estas instrucciones no garantiza al 100% la felicidad de ella, porque podría sentirse inmersa en una vida de sofocante perfección y fugarse con el primer hijo de la grandísima @#$%!!!! bohemio, sinvergüenza y vividor que encuentre... Bueno, pero Dios dijo: "Ámenlas", nunca dijo: "Entiéndanlas". |