Mujer ideal
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Hice la lista de todas las mujeres que hay. Eliminé en primer término a los travestís, borré a las muy flacas, a las rubias y a las pelirrojas. Después a las maniáticas de la limpieza, a las que fuman, y a las que usan perfume (a mí me gusta que la mujer huela a sí misma). Suprimí a las que hablan mucho. Quedaron muy pocas. Taché a las que dicen “o sea” y “es como que”. A las que cuando algo les gusta dicen: “es un divino”. A las que tienen tobillos muy gruesos, y a las que no aceptan cuando a uno les gusta el fútbol. Quedaron dos. Puse como condición que ninguna fuera mi mamá. Quedó una. Me acerqué a ella corriendo y le dije "¡eres la mujer de mi vida!". Ella me había eliminado hacía rato de su lista cuando tachó a aquellos estúpidos que creen que existe la mujer ideal y que ésta encima lo está esperando con los brazos abiertos. |