Padre, quiero ser como tú

Padre, compañero, amigo,
guión, ejemplo y bandera,
sangre de nuestra cantera,
proveedor de pan y abrigo,
en lo que hagas yo te sigo,
eres mi adalid perfecto,
por ser mi amigo dilecto
en mis logros y en mis cuitas,
manos sabias y marchitas,
propias de un mero arquitecto.

Tu carácter circunspecto
y silencio inteligente,
estampillan a mi mente
como tu caro proyecto,
con tu análisis provecto
y tan certera opinión,
esturgas mi corazón
cual orfebre puro y diestro,
en todo eres mi maestro...
¡Yo quiero ser tu campeón!

Quiero ser tu proyección
de honradez y de decencia,
quiero heredar tu paciencia
y sentido de intuición,
ojalá esa erudición
que siempre aplaudo orgulloso,
cuando tú, padre virtuoso,
disertas con tanto acierto,
como Jesús en el huerto
o en las orillas del pozo.

Si algún día soy esposo,
quisiera ser como tú,
con cariño y rectitud,
lograr mi hogar armonioso,
tibio nido de reposo
sin mentiras ni traición,
lugar donde la razón
se imponga sobre el deseo,
eso es lo que quiero y creo,
con todo mi corazón.


Autor: Eliseo León Pretell
Houston Texas, EE UU
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