Carta de un pequeño

Mis ojitos están siempre dirigidos a ti y te observan noche y día.

Mis orejitas captan rápidamente todo lo que dices.

Mis manitas están ansiosas por hacer todo lo que tú haces.

Soy un niñito que sueño que llegue el día de parecerme a ti.

Eres mi ídolo, el mayor de los sabios.

En mi pequeña mente nunca surge la menor sospecha de ti.

Creo en ti con devoción, sostengo lo que dices y haces.

Lo haré igual que tú y lo diré a tu manera cuando crezca.

Creo que siempre tienes la razón.

Cada día, con todo lo que haces, me sirves de ejemplo.

Y espero con ansias crecer... ¡para parecerme a ti!