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Vida...
si te dijera
que ella
ya no desea
mis besos,
mis manos inquietas
buscando arreboles,
si te dijera que el cielo
ya no me atrae,
que el río helado de mi sangre
no llega al mar para confundirse
en su inmensidad...
Si te dijera, vida,
que no encuentro paz
en mi desolación,
y que lo único que me importa
es dormir para no ver nada más
que su imagen de ensueños,
entonces... dirás que peco de injusto,
y tal vez deba darte la razón.
Mas, ¿sabes qué?
No puedo seguir así,
llorando
imposibles,
derrotando espectros
por instantes,
y al mismo tiempo decir
que estoy vivo...
¡Porque no lo estoy...!
Juan José Mestre |