La angustia de un zorzal

En un tupido zarzal
del fondo de una quebrada,
se desgarra por su amada
un triste y viejo zorzal.
No encontró ni una señal
de lo que tanto ha querido,
que juntos habían construido
con sacrificio y constancia,
volando cualquier distancia
con pajitas para el nido.

La ingrata... se había ido
detrás de otro nuevo trino,
y en un carrizal vecino
al viejo echaba al olvido.
Este flamante partido
lo hizo vibrar de emoción,
sólo por esa razón
enterró lo prometido,
dejando solo y herido
al que le dio el corazón.

El engaño y la traición
es el peor de los males,
hasta a los lindos zorzales
les destrozó su pasión.
Es que no cabe el perdón
en un corazón deshecho
cuando nos oprime el pecho
y el alma se hace cendal,
como a este viejo zorzal
a pesar... de ser derecho.

En su arrebato y despecho
quiso que escuchen su canto,
pero se empapó de llanto,
celoso, airado y maltrecho.
Miró... donde fue su lecho,
y sin medir la consecuencia,
voló ciego de impotencia,
que, para colmo de mal,
cayó en aquel carrizal
y murió ante la evidencia.


Autor: Eliseo León Pretell
Houston Texas, EE UU
Diciembre, 2008
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