Hubo un día

Hubo un día en que mi palacio secreto abrió las puertas de la esperanza y quebró los muros silenciosos de mi discreto vivir.

Una sinfonía de alegría sonó en lo más íntimo de mi ser, me devolvió la transparencia de mis sentimientos, que yo guardaba en el arca de mis sueños casi sin color.

Tú... surgiste así en el laberinto de mis caminos, y me enseñaste a vislumbrar la luz de mi caminar.

Trajiste a mis ojos la primavera y los jardines en flor, trajiste a mi vida los sueños de amor, con la magia de los secretos compartidos, de las emociones experimentadas.

Trajiste contigo la sonrisa de la poesía, y me ofreciste versos de rosas encantadas.

Esparciste tus fragancias en cada canto de mi esencia. El toque sutil de tu alma se alojó en mí, en lo más profundo de mi ser.

Mas hubo un día en que tú partiste... Cerraste las cortinas de mi palacio donde sólo yo ahora habito con los silencios de mi acompañada soledad.

En las madrugadas, miro por las ventanas de mis recuerdos... La luna oye y contiene mis suspiros apasionados, las estrellas hablan de mis deseos y de mi nostalgia a los habitantes del viento que me devuelven tus pensamientos.

El horizonte se ilumina de sonrisas, de deslumbramiento, de emoción...

Me trae la brisa de tu presencia y la melodía de tu voz... a mi corazón.