Hasta que me quieras

Puedo mirarte horas enteras,
o cerrar mis ojos e imaginarte.
Puedo hablar hasta cansarme,
o envolverme en el vacío silencio,
pensando en vos...
Puedo yo convertirme:
en el radiante sol,
e iluminar todos tus despertares,
o en la luna más hermosa,
para guiarte en tus oscuras noches.
Puedo ser un perro,
para servirte de guardián,
y lamer tus pies,
y aullar en mis noches de soledad...
Y podes hablarme de amor,
o quizá volverme la espalda.
Y podes correr y abrazarme,
o solamente alejarte sin mirar.
Mas no me pidas nunca
que deje de quererte,
puesto que pedirme esto,
sería como pedir al pájaro que no cante,
como pedirle al mar que ya no tenga sal.
Sería como cultivar una rosa
y tirarla a la basura.
Sería como mirar al cielo
e imaginarlo sin estrellas.
Pues eso es mi amor,
algo que está... que permanece,
una fuerza superior a mi voluntad,
un enigma sin jeroglíficos,
un sentimiento superior al dolor,
sin temor de la muerte.
No me pidas entonces,
que deje de quererte.
Pues el quererte a vos,
es, sin que vos lo sepas,
una razón de vivir,
de despertar cada día,
y volver a andar...
y seguir... y seguir...
Hasta que llegue el día
en que me quieras,
y vengas a mi lado.