Enojada

Sé que estás enojada, y no prefieres verme,
pues no vas a perderme, porque tienes razón.
Cuánto estarás sufriendo y quisieras tenerme,
ante ti estoy inerme..., qué esperas, corazón.

Sólo dame una seña que ya todo ha pasado,
y correré a tu lado para ansioso enjugar
tus lágrimas que nunca se hubiesen derramado
por un tonto pecado, que te sabré explicar.

Te juro, nunca quise causarte esos enojos,
ver llorar a tus ojos en triste desconsuelo.
Mira..., estoy a tu lado, casi puesto de hinojos,
dispuesto a tus antojos..., para calmar tu celo.

Dame sólo un segundo y podré demostrarte,
y después de besarte decide lo que harás.
Sin siquiera decirte que vivo para amarte,
optarás por quedarte..., y yo te querré más.

Al mirar tus mejillas inundadas de llanto,
aparece otro encanto en tu rostro de rosa.
Te he mirado en silencio y contemplado tanto,
que con pena y quebranto, pareces más hermosa.


Autor: Eliseo León Pretell
Houston Texas, EE UU
Octubre, 2008
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