Quédate un poco
sentada conmigo aquí.
Por fin los dos solos,
ahora, ahora sí.
No, no hables,
tan sólo acércate.
¿Para qué decir nada?
Lo sabes, y yo lo sé.
Mujer, mujer y niña,
el amor ya llega
y quiere entrar.
Hay que abrir,
abrir pronto,
hay que abrir
de par en par.
Déjame abrazarte
una y otra vez,
y besarte como nadie te besó.
Y después,
después, nada.
Nada importa ya,
nada importa ya.
Déjame cruzar la puerta del paraíso,
corre que es preciso,
y cierra por favor,
que ahora mismo va a caer sobre la tierra
una bomba atómica de amor. |