Un día cualquiera, no sabes qué hora es,
te acuestas a mi lado sin saber por qué.
Las calles mojadas te han visto crecer,
y tú en tu corazón estás llorando otra vez.
Me asomo a la ventana y es la chica de ayer,
jugando con las flores en mi jardín.
Demasiado tarde para comprender,
chica, vete a tu casa, no podemos jugar.
La luz de la mañana entra en la habitación,
tu cabellos dorados parecen sol.
Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar.
Me asomo a la ventana y es la chica de ayer,
demasiado tarde para comprender,
mi cabeza da vueltas persiguiéndote,
mi cabeza da vueltas persiguiéndote,
mi cabeza da vueltas persiguiéndote,
mi cabeza da vueltas persiguiéndote.
|