Ódiame por favor, yo te lo pido,
ódiame sin medida ni clemencia,
odio quiero más que indiferencia,
porque el rencor hiere menos que el olvido.
Ódiame por favor, yo te lo pido,
ódiame sin medida ni clemencia,
odio quiero más que indiferencia,
porque el rencor hiere menos que el olvido.
Si tú me odias quedaré yo convencido
que me amaste mi bien, con insistencia,
pero ten presente, de acuerdo a la experiencia,
que tan sólo se odia a lo querido,
pero ten presente, de acuerdo a la experiencia,
que tan sólo se odia a lo querido.
Que vale más yo humilde y tú orgullosa,
qué vale más tu débil hermosura,
piensa que en el fondo de la fosa,
llevaremos la misma vestidura.
Que vale más yo humilde y tú orgullosa,
qué vale más tu débil hermosura,
piensa que en el fondo de la fosa,
llevaremos la misma vestidura.
Si tú me odias quedaré yo convencido
que me amaste mi bien, con insistencia,
pero ten presente, de acuerdo a la experiencia,
que tan sólo se odia a lo querido,
pero ten presente, de acuerdo a la experiencia,
que tan sólo se odia a lo querido. |