Hoy corté una flor,
(y llovía, llovía),
esperando a mi amor,
(y llovía, llovía).
Presurosa la gente pasaba,
corría y desierta quedó
la ciudad, pues llovía.
Yo me puse a pensar
tantas cosas bonitas,
como el día en la playa
cuando te conocía,
cómo jugaba el viento
con tu pelo de niña,
y qué suerte, qué suerte,
tu mirada y la mía.
Cuando llegues, mi amor,
te diré tantas cosas,
o quizás, simplemente,
te regale una rosa,
porque yo corté una flor,
(y llovía, llovía),
esperando a mi amor,
(y llovía, llovía).
Que me alegre su canto,
que me alegre su risa,
que se alegre en silencio
tu mirada y la mía,
nos iremos charlando
por las calles vacías,
nos iremos besando
por la calles vacías,
y sabrán que te quiero
esas calles vacías,
y yo te iré contando
tantas cosas bonitas,
como el día en la playa
cuando te conocía,
cómo jugaba el viento
con tu pelo de niña,
y qué suerte, qué suerte,
tu mirada y la mía.
Cuando llegues, mi amor,
te diré tantas cosas,
o quizás, simplemente,
te regale una rosa.
(O quizás simplemente me regales la rosa).
O quizás simplemente te regale una rosa.
(O quizás simplemente me regales la rosa).
O quizás simplemente te regale la rosa. |