Siempre que te pregunto
que cuándo, cómo y dónde,
tú siempre me respondes:
quizás, quizás, quizás.
Y así pasan los días,
y yo desesperado,
y tú, tú contestando:
quizás, quizás, quizás.
Estás perdiendo el tiempo
pensando, pensando,
por lo que tú más quieras,
hasta cuándo, hasta cuándo...
Y así pasan los días,
y yo desesperado,
y tú, tú contestando:
quizás, quizás, quizás.
Estás perdiendo el tiempo
pensando, pensando,
por lo que tú más quieras,
hasta cuándo, hasta cuándo...
Y así pasan los días,
y yo desesperado,
y tú, tú contestando:
quizás, quizás, quizás,
quizás, quizás, quizás,
quizás, quizás, quizás.
Quizás. |